Recordarán mis lectores que hace un par de semanas
anduve por tierras francesas. Cuál no sería mi sorpresa al encontrarme a este sosias de Grissom, examinando los
pósters sobre irradiación. Menos mal que no me pilló haciéndole la foto: mis huellas estaban claramente marcadas en el disparador y no me habría librado ni de coña...
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